En una oficina aparecen necesidades que normalmente no existen en una vivienda: decenas de dispositivos, invitados, impresoras, servidores, telefonía IP, movilidad y requisitos de seguridad.
Una red profesional bien diseñada permite separar servicios, administrar puntos de acceso y localizar problemas mucho más rápido.
La estabilidad de la red termina afectando directamente a la productividad del equipo.